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Referencia Histórica
Una problemática que viene planteándose
desde hace mucho tiempo es la referente a la cuestión
de determinar fehacientemente quién fue el fundador
de la ciudad y cuando ello acaeció.
La opiniones están divididas entre los que sostienen
como fundador al capitán Juan Núñez de
Prado y los que afirman que fue el capitán Francisco
de Aguirre.
La historia colonial argentina y en el mismo sentido, la de
América española, que se ha escrito teniendo
en cuenta diversas clases de documentaciones, unas de carácter
oficial y otras emanadas de los cronistas, nos expresan la
evolución histórica sufrida por los pueblos.
El Dr. Levene fue el gran visionario, que dio
a luz los viejos “infolios” de los libros capitulares
y a través de los cuales se registra paso a paso la
vida múltiple de las ciudades coloniales, células
primitivas de las urbes modernas que actualmente admiramos
en su transformación.
De acuerdo a las aseveraciones del Dr. Alfredo Gargaro en
su “Introducción a las Actas Capitulares de Santiago
del Estero”, “solo ha sido posible hallar el Acta
del 17 de marzo de 1.554, donde se encuentra la preciosa documentación
que presentara Francisco de Aguirre, al tomar posesión
del gobierno del Tucumán, por muerte de Valdivia”,
documento inédito cuya copia conservaba un bisnieto
del fundador de Santiago del Estero, Capitán Jerónimo
Pastere y Aguirre, quien lo presentara para hacer valer sus
méritos y ascendencia en el año 1.627 ante las
autoridades chilenas, inserto en el expediente respectivo
a fs. 14 vuelta y siguientes del volumen 343 del Archivo de
la Real Audiencia de Chile.
La pérdida de las referidas Actas que
abarcan cerca de dos siglos, nos priva del conocimiento de
la vida realizada en la más antigua ciudad argentina,
que en sus primeros años de existencia desarrolló
una fecunda acción en beneficio de numerosos pueblos
y siendo capital por mucho tiempo de la provincia del Tucumán.
Recibió por Reales Cédulas los títulos
de “Ciudad” el 19 de febrero de 1.577 y de “Muy
Noble” el 22 de mayo del mismo año. En esta última
fecha también recibió la concesión del
escudo de armas, el que consistía en un escudo, en
él un castillo, tres veneras y un río.
Realizada la fundación de Santiago del
Estero, sus primeros años fueron de duro batallar,
hasta que el valor de sus fundadores afianzó su perpetuación
y llegó a ser en el curso de los años la capital
del antiguo Tucumán. Así nació la más
antigua de las ciudades argentinas, la cual se convirtió,
en la segunda mitad del siglo XVI, en eje de la conquista
del centro y norte del país., sellando En su andar
de siglos, dejó el sello indeleble de su influencia
en todos los órdenes de la actividad humana, sobre
todo, de aquellos años signados por las luchas y las
inmensas necesidades.
En adhesión al cuarto centenario de la
fundación de la ciudad de Santiago del Estero, la Honorable
Junta de Estudios Históricos de Santiago del Estero,
organizó el Primer Congreso de Historia Argentina,
que se llevó a cabo del 25 al 29 de agosto de 1.953,
oportunidad en que se rindió homenaje a la gesta conquistadora
y al preclaro capitán Francisco de Aguirre, exaltando
su figura.
El año anterior -1.952- la Academia Nacional
de Historia dio a conocer un dictamen basado en el informe
suscripto por los académicos Doctores Raúl H.
Molina, Enrique Udaondo y R. P. Guillermo Furlong S. J. Integrantes
de la comisión especial designada al efecto , en el
cual se determinó que la ciudad de Santiago del Estero,
fue fundada por Francisco de Aguirre el 25 de julio 1.553,
fundamentándose en las actas del cabildo santiagueño
del 14 de abril de 1.774 y 21 de julio de 1.779.
En su libro “Fundación y Frustración en
la Historia Argentina” el Dr. Bernardo Canal Feijoo
nos señala que el rey Carlos V, con “preciso
deslinde”, asignó los dos primeros distritos
del territorio sudamericano a Pizarro (“Nueva Castilla”)
y a Diego de Almagro (”Nueva Toledo”).
Pizarro realizó su fundación sobre
el límite sur de su distrito. La guerra civil paralizó
la conquista. Las disputas fueron originadas por jurisdicciones
imprecisas y ansias de riqueza.
La muerte de Almagro -1.538- aligeró la empresa para
Pizarro, quién en 1.541 extendió en nombre de
su majestad el distrito de Nueva Toledo, otorgado a don Pedro
de Valdivia.
Este acontecimiento preocupó a la Corona y determinó
el envío de un hombre enérgico y hábil,
el Presbítero Licenciado Pedro La Gasca, miembro de
la Santa Inquisición, apodado “El Pacificador”.
Pizarro y Carvajal fueron decapitados.
En segunda instancia pasó su mirada al sur. En Chile
-1.548- se encontraba su fundador, don Pedro de Valdivia.
“El Pacificador” otorgó en nombre de su
“Católica Majestad” nueva provisión
y fijó la jurisdicción entre los paralelos 27
al 47 y 100 leguas al naciente a tierra adentro. Lo que consagró
un taxativo confinamiento de Valdivia dentro de “El
Nuevo Extremo”. La determinación del límite
norte (paralelo 27) no era arbitraria, por una parte alejaba
dos grados el límite sur, fijado por Carlos V al distrito
de Nueva Toledo, por otra encerraba una concesión particular
a Valdivia. Allí se encontraba el feudo de uno de sus
capitanes más distinguidos Francisco de Aguirre.
La Gasca otorgó provisión de gobernador
de las Provincias del Tucumán, Juríes y Diaguitas,
al capitan Juan Núñez de Prado, según
expresaba el documento era “varón prudente, justo
y valeroso”. Esto sucedió en 1.549.
Varios detalles merecen atención en esta
provisión. Primero: la insistente determinación
de los objetivos de “poblar un pueblo” en la región
del Tucumán por todas las vías y formas posibles.
Segundo: no se fijó límites geodésicos
al mandato, considerando a las provincias del Tucumán,
Juríes y Diaguitas como ámbitos simplemente
etnográficos (jurisdiccionalmente “El Tucumán”
se extiende al este de la provincia del Nuevo Extremo, hasta
dar con la del Paraguay y Río de la Plata, menos 200
leguas).
Con su provisión, Núñez
de Prado organizó su tropa y se internó en las
provincias asignadas, llevó dos sacerdotes dominicos,
los padres Alfonso Trueno y Gaspar Carvajal.
Recorrió el territorio buscando el lugar
donde “poblar el pueblo”, entre 1.550 y 1.552.
Intentó tres veces fundar una ciudad que se obstinó
en denominar “El Barco” (en homenaje al pueblo
de nacimiento de su provisor, la ciudad de El Barco de Avila,
en España), la peste, después un malón
de indios y más tarde una inundación, frustraron
totalmente el intento.
El padre Lozano llamará “Ciudad
Portátil” al fruto de aquel tres veces fallido
conato.
Asevera Canal Feijoo que Núñez de Prado, fue
el conquistador de peor suerte que pisó suelo suramericano.
En Chile, Valdivia otorgó en 1.551, al
más distinguido de sus capitanes y más poderoso
en el Nuevo Extremo, Francisco de Aguirre, una provisión
que, en cierto modo contestó a la que La Gasca otorgara
a Núñez de Prado.
Ampliada al año siguiente esta provisión,
lo nombró en su Cesáreo nombre por Lugarteniente
de Capitán General y Gobernador de la ciudad de El
Barco y La Serena y sus términos y jurisdicción
de las demás ciudades, villas y lugares que estuviesen
poblados, lo que implicó un alzamiento contra el Pacificador
del Perú”.
Extendió el mandato más allá
de los límites de la demarcación asignada a
Valdivia. El tono formal, contrastó con el de la que
expidió a Núñez de Prado, ésta
tenia un propósito de “servicios a nuestro Señor
Dios”, la de Valdivia autorizó sin reservas a
“hacer todo lo que conviene al servicio de su Majestad”.
La Gasca otorgó a Núñez
de Prado “por su Católica Majestad”, Valdivia
a Aguirre “en su Cesáreo nombre”.
Aguirre partió de su feudo de La Serena
y Copiapó y atravesó la Cordillera Nevada, a
la altura de Santiago del Nuevo Extremo. Tomó rectamente
la línea del paralelo 27 y fijó como límite
Norte el Nuevo extremo, en el preciso ángulo NE de
la demarcación y decidió establecer un primer
pueblo. Encontró a Núñez de Prado con
su gente y lo sacerdotes Trueno y Carvajal padeciendo penurias,
ya que una crecida del Río del Estero, desbarató
por tercera vez su intento de “poblar un pueblo”,
que denominó El Barco.
Núñez bajó del Perú,
camino al Sur, Aguirre se dispuso a cortarle allí el
paso. Ambos conquistadores pusieron el pie en la misma raya.
En el encontronazo, la alternativa favoreció
al valdiviano Aguirre. Frente a él la figura de Núñez
de Prado se desdibujó.
Para Canal Feijoo, las crónicas muestran
a los dos capitanes con perfiles ejemplares, a Núñez
de Prado sus actos lo prueban inseguro, mientras que a Francisco
de Aguirre firme, eficiente y ambicioso.
Al gasquista Núñez de Prado, la
historia de la conquista lo olvidaría. Fue de Francisco
de Aguirre el triunfo. Núñez renunció
a la disputa “en el terreno o lo cedió bajo coacción”,
se le envió a Chile y de allí al Perú,
dejando libre el camino a Aguirre. Este avanzó tres
tiros de arcabuz aguas arriba del lugar donde Núñez
del Prado intentó poblar por tercera vez “El
Barco”, y pobló su propio pueblo que lo denominó
Santiago en homenaje directo a la ciudad que fundó
Valdivia en Mapocho, e indirecto al Apóstol Patrono
de las Españas y lo apellidó “del Estero”,
en homenaje al río que desbarató el último
intento de Núñez de Prado.
Nació Santiago del Estero como una ciudad
chilena, en oposición a la nonata ciudad peruana de
“El Barco”.
Valdivia derrocó a La Gasca. Corría
el mes de julio de 1.553.
Aguirre no trajo sacerdotes en su expedición. Apenas
estableció la nueva ciudad le llegó la noticia
de la muerte de Valdivia, el que dejó un testamento
instituyéndole su sucesor en el gobierno de Chile,
lo que fue un arbitrio abusivo, por cuanto la potestad política
no era transmisible por sucesión.
Aguirre recogió el envite, fue el grave comienzo del
fin en el destino del conquistador.
Regresó a Chile, dejando al mando de su ciudad al Teniente
de Gobernador, Gregorio Bazán. Corría el año
1.554.
Fundación
Para el Prof. José Néstor Achával,
hace ya muchos años que viene planteándose la
cuestión de saber quién fundó la ciudad
de Santiago del Estero y en que fecha, si fue Juan Núñez
de Prado en 1.550 o fue Francisco de Aguirre en 1.553.
De acuerdo con la documentación lograda por el Dr.
Roberto Levillier, Dr. Orestes Di Lullo y Fray Eudoxio de
Jesús Palacio, se obtuvieron estas conclusiones:
- Juan Núñez del Prado: fundó
en 1.550, dentro de la Jurisdicción del Tucumán
(ver plano), la ciudad “Del Barco”, en base
de la provisión real otorgada por el Lic. Pedro de
La Gasca
- Por múltiples razones, trasladó
la ciudad “Del Barco y Nuevo Maestrazgo de Santiago”,
asentándola en la margen derecha del Río del
Estero (actual Río Dulce), en julio de 1.552
- En febrero de 1.553, llegó a este
tercer asiento Francisco de Aguirre, quién lo tomo
por la fuerza, prendiendo a Núñez de Prado
y enviándolo a Chile, todo ello actuado por orden
de Pedro de Valdivia
- Al proceder así pretendía
ampliar la jurisdicción chilena hacia el sur y el
oriente. Valdivia y Aguirre violaron expresas disposiciones
superiores que señalaban que si encontraban que otro
hubiese fundado una ciudad dentro de su jurisdicción,
debían esperar hasta que la Autoridad más
alta resolviese. Por lo tanto, Aguirre usurpó el
gobierno de la ciudad “Del Barco”
- Después de un tiempo trasladó
la ciudad, cambiándole el nombre (diciembre de 1.553),
por lo que la Ciudad del Barco “jamás fue extinguida”
- Aguirre no trajo mandato de fundar, sino
de gobernar. Este cometió excesos en su actuación,
por lo cual en 1.556, sus soldados lo entregaron al Santo
Oficio y en 1,570 fue desterrado del Tucumán, muriendo
en La Serena
- La Audiencia de Lima ordenó a Núñez
de Prado regresar para ser “restablecido con todos
los honores en el gobierno”. Con esto quiso dejar
en claro que la jurisdicción del Tucumán dependía
del Perú y no de Chile
- La Comisión Especial Nacional de
la Academia Nacional de Historia, creada con motivo del
festejo de los 400 años de Santiago del Estero, dictaminó
que “debe tenerse como fundador de Santiago del Estero
al insigne Capitán Don Juan Núñez de
Prado y como fecha fundacional la del 24 de junio de 1.550
y señalar el 23 de diciembre de 1.553 como la correspondiente
al traslado efectuado por Aguirre”
Afirma Luis C. Alén Lascano en su “Historia
de Santiago del Estero” que, la figura de Francisco
de Aguirre, generó una larga polémica, en torno
a la fundación de Santiago del Estero. Se perfiló
en su momento como conquistador y político. Hizo desaparecer
la Ciudad del Barco y los recuerdos de Núñez
de Prado, quien a juicio del Licenciado Gastón Doucet
es el único fundador y que el 29 de junio de 1.550
debiera ser la fecha oficialmente conmemorada por los santiagueños.
Para los hombres de la época, El Barco y Santiago del
Estero eran la misma cosa y no se asombraban del cambio de
nombre ni de la mudanza del lugar, “contingencias propias
de los azares fundacionales”. Aguirre llegó con
intenciones concretas, encontrándose ante una dura
opción: fundar una ciudad distinta o trasladar de sitio
la existente y cambiarle también su nombre, para conciliar
ambos propósitos. No pudo concretar lo primero porque
necesitaba previamente declarar la formal extinción
de la Ciudad del Barco, exponiendo razones poderosas que lo
justificaran. Su traslado, aún con el cambio de nombre,
no era un acto fundacional en sentido riguroso. Lo realizó
el 25 de julio de 1.553, fecha dada conocer por el historiador
Alfredo Gárgaro y aceptada por un dictamen especial
de la Academia Nacional de Historia, basado en las aseveraciones
de los libros capitulares de 1.774 y en los endebles fundamentos
asentados en las actas del Cabildo de Santiago del Estero.
En lo esencial Garzaro y la Academia Nacional tuvieron razón:
los documentos rubricados por el escribano del Cabildo de
Santiago del Estero en 1.590 extractados de sus actas capitulares
informaban que el 25 de julio de 1.553 Francisco de Aguirre
“mudó esta Ciudad y le puso por nombre Santiago”.
Esta fecha, de este modo, quedó confirmada en su verdad
histórica, treinta y siete años después
de los acontecimientos. De ahí la plena fe que merece
esta documentación, que clausura toda discusión
al respecto y aclara las dudas suscitadas. |